En toda competición hay un podio donde los tres primeros se colocan para que sean galardonados con sus respectivos premios. Fuera del mundo del deporte, existe otras batallas, y no me refiero a las de guerra, sino las personales, humanas, las de cada día. Entre ellas se encuentra la de la amistad y el amor. Cuando dos personas luchan, directa o indirectamente, por una posición, una queda fuera y otra sube al podio de un solo eslabón. Aunque debe haber ganadores y perdedores, duele ser siempre el que se queda atrás, el que no recibe premio.
No soporto ser la que va en desventaja al lado de otra. Se me saltan las lágrimas solo con pensar que esta vez todo iba bien para la otra persona pero, que al encontrarse con el pasado, dude de su presente. ¿Por qué no puedo ser ese tipo de persona al quien miran y dicen "es espectacular,es para mí"? Soy esa persona triste a la que desbancan después de un duro trabajo de espera, lucha, paciencia, honestidad...Dejo de ser egoísta, doy todo de mí para que luego un simple gesto me lo envíe todo a la mierda.
Estoy harta.
Harta de no deslumbrar.
Harta de no dar la talla.
Harta de ser la sombra, de ser la perdedora.
Harta de escuchar mil historias perfectas y no ser la oradora.
Harta de escribir penurias y no una entrada feliz.
La felicidad no depende de los demás, sino de uno mismo, y no digo que la mía dependa de una pareja, pero es racional sufrir cuando otra persona te dice "adiós" de su vida y es racional llegar a pensar que nunca daré la talla después de todo lo vivido.
Si fuera como los demás, si tuviera la mitad de su maldad, podría superarlo, pero no es así. Duele, duele demasiado perder algo valioso.
...pero al final se unirá al club de los que se perdieron y será uno más del maldito grupo.
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